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Concentración de ingresos y violencia caracterizan a México, advierte PNUD en informe

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mérica Latina y El Caribe se encuentra sumido en una “trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento”. La brecha entre los más ricos y los más pobres no sólo se ha agudizado, sino que la diferencia en los ingresos es mayor en esta región que en otras con niveles similares de desarrollo. Y México, en particular, se ve afectado por la alta concentración de ingresos y la violencia que sacude a la nación.

Tal es la conclusión del informe regional de desarrollo humano titulado “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, que lanzó hoy el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“América y el Caribe (ALC) es una región de grandes contrastes, donde la riqueza y prosperidad coexisten con la vulnerabilidad y la pobreza extrema… La región se caracteriza también por un crecimiento muy volátil y, en promedio, bajo, explicado por una productividad muy baja”. Este fenómeno de alta desigualdad y bajo crecimiento es lo que el PNUD considera como “una trampa” en la que se ve atrapada la región.

“A pesar de décadas de progreso, la región sigue siendo la segunda más desigual del mundo -sólo después del África subsahariana-, y la desigualdad del ingreso en ALC es mayor que en otras regiones con niveles similares de desarrollo”. Señala, por ejemplo, que “mientras 105 multimillonarios de ALC tienen un patrimonio neto combinado de 446 mil 900 millones de dólares, 2 de cada 10 personas en ALC aún tienen carencias alimentarias”.

La concentración de poder, en manos de unos pocos que defienden sus intereses por encima del bien común, es otro de los factores que explican la alta desigualdad y el bajo crecimiento regional.

No todos los grupos, señala el informe, sufren el mismo nivel de desigualdad, que va más allá de los ingresos “Para las mujeres, el campo de juego en el mercado laboral todavía no está nivelado. Las personas LGBTTTI+ enfrentan discriminación en posiblemente todos los aspectos de sus vidas. Las minorías étnicas y raciales carecen de reconocimiento como agentes económicos y políticos activos”, advierte el PNUD.

El documento reconoce que los países de la región han sacado a millones de personas de la pobreza en las últimas décadas, pero aclara que “los avances en la lucha contra la desigualdad han sido menos exitosos. Las modestas reducciones de la desigualdad han sido insuficientes para afrontar la magnitud del reto al que se enfrenta la región, y ese progreso se ha estancado en los últimos años”. La pandemia sólo empeoró la situación.

México tiene un nivel de pobreza multidimensional medio, en un índice que va de bajo a alto. También tiene un índice de desarrollo humano medio. Si se considera el índice de Gini, una medida económica para calcular la desigualdad de ingresos, México pasó de un cambio anual promedio de -0.14 en el periodo 2002-2012, a -0.18 en el periodo 2000-2018.

México, Chile y Brasil son, a la vez, los países con mayor concentración de ingresos entre los países latinoamericanos analizado: de acuerdo con el PNUD, “el 10% más alto captó más de 57% de los ingresos nacionales y el 1% más alto, más del 28%en 2019”. Uruguay, Argentina y Ecuador son los países regionales con menor concentración.

El PNUD, que cita los datos de PISA, señala que nueve de 16 países más segregados en educación son latinoamericanos. México, Chile, Perú y Panamá registraron los niveles más altos de segregación [0-30 o más] por estatus socioeconómico entre escuelas de los países de la región en 2012” 

En el aspecto de la desigualdad de género en el trabajo, en México una mujer con las mismas características que un hombre gana por hora alrededor de 22% menos. Perú es el país de la región donde esta desigualdad es más marcada y las mujeres ganan, en promedio, un 27% menos por hora que los hombres con sus mismas características.

Millones de personas perdieron sus empleos o vieron impactados sus ingresos en la región debido a la pandemia de Covid-19. Citando una encuesta de Latinobarómetro 2020, el informe del PNUD indica que en México sólo 9% dijo no haber sufrido pérdida de ingresos alguna.

El problema de desigualdad se vincula estrechamente con la violencia que sacude a la región. “América Latina y el Caribe es la región más violenta del mundo”, señala el informe, que añade que la desigualdad “fomenta la violencia criminal, política y social” en esta zona del mundo. A la vez, la violencia incide en el éxodo masivo de personas.

La violencia no afecta a todos por igual, sino que golpea “desproporcionadamente a los más vulnerables”, perpetuando y amplificando la desigualdad, según el PNUD. “La región alberga sólo al 9% de la población mundial, pero actualmente registra 34% del total de muertes violentas”, ejemplifica.

Además de la desigualdad, la violencia tiene un impacto en el crecimiento. “A nivel macroeconómico, el crimen y la violencia pueden reducir y distorsionar la inversión, afectar la formación de capital humano y por ende la productividad”.

México registra un alto nivel de violencia, aunque el reporte muestra que la violencia homicida varía. Mientras en algunos estados y ciudades las tasas de homicidio superan 200 por cada 100 mil, en otras zonas se registran tasas inferiores a 2.

El crimen organizado en la región se ha vuelto más violento. Y en el caso de México, “debido a la inestabilidad y la subsiguiente escisión de las organizaciones narcotraficantes mexicanas y sus enfrentamientos entre sí y con las autoridades estatales tras los cambios en el entorno político, la tasa de homicidio del país se triplicó en 10 años”.

Extorsiones y secuestros se suman a este fenómeno de violencia no sólo en México, sino en otros países como El Salvador, Guatemala y Honduras.

Aunque el reporte señala que tanto la violencia estatal como los actos violentos de la política han disminuido en la región en el siglo 21, advierte que la decisión de algunos países de “militarizar las tareas de seguridad pública” han derivado en un aumento de violencia en México, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Venezuela.

México, junto con Colombia o Guatemala, es uno de los países con mayor número de defensores de derechos humanos, activistas, periodistas y políticos han sido asesinados por sus convicciones y actividades.

Luis Felipe López Calva, subsecretario general adjunto de Naciones Unidas y director regional del PNUD para América Latina y El Caribe, señala en el comunicado de prensa sobre el informe que “un punto de entrada que puede servir para liberarse del bajo crecimiento y alta desigualdad [es] la implementación de sistemas universales de protección social que sean redistributivos, fiscalmente sostenibles y más favorables al crecimiento”.

Con información de El Universal
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