fbpx
Connect with us

Editorial

Michoacán: Dolorosa caída de la economía y lenta recuperación

Por: Gil Morelos

Publicado

on

La pandemia de Covid-19 que trastornó al mundo, y cimbró las estructuras del sistema capitalista globalizado, ha impactado severamente todos los sectores de la economía formal, y ha determinado cambios en los patrones de conducta y consumo de las personas, y puesto a prueba la resiliencia de las naciones, las sociedades y las empresas mismas.

En este contexto, no podemos dejar de reconocer que uno de los países más severamente golpeados en el plano económico es, sin duda, México. Y Michoacán una de las entidades más castigadas, en todos los sentidos, y fundamentalmente en su economía.

Un reporte del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirmó que la pandemia de la COVID-19 provocó que, durante el segundo trimestre de 2020, todas las entidades federativas del país presentaran disminuciones en el comportamiento de sus economías. El indicador se puede consultar aquí: inegi.org.mx/app/tabulados/default.html?nc=832

Para ese momento, justo cuando en México ya habían avanzado las acciones derivadas de la estrategia gubernamental de aislamiento social, sana distancia y las medidas sanitarias, el instituto registró en Michoacán, un decremento sensible de 13.9 por ciento en su economía, si bien el tercer trimestre de 2020 cerró con un crecimiento de 9 por ciento de su PIB, que es la octava tasa de recuperación más baja del lapso analizado, entre todas las 32 entidades de la república, que incluye la Ciudad de México., incluidas en este estudio del INEGI. 

Es importante señalar que, a diferencia de otras entidades como Querétaro, Quintana Roo, Nuevo León, Tlaxcala, Veracruz, Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, y Tamaulipas que reportan desde el año 2018, más de cuatro trimestres con crecimiento, Michoacán, en el mismo período presenta solo dos trimestres con crecimiento, cinco trimestres en decremento, y tres con crecimiento entre .4 y .7 por ciento; es decir, un crecimiento menos que moderado. 

En otras palabras: de acuerdo al Colegio de Economistas del Estado de Michoacán, nuestra entidad pasó de un crecimiento acumulado de 1.9 por ciento de su PIB en 2018, a -1 por ciento en 2019. El valor real del Producto Interno Bruto del Estado pasó en esos dos años, de 430 mil 352 millones a 426 mil 049 millones de pesos.

Con un decremento en el comportamiento de la economía de Michoacán, además del impacto negativo por la parálisis y la contracción del mercado interno impuesto por la pandemia, el año 2020 tendrá cifras negativas aún mayores, lo que indiscutiblemente alarma a las y los empresarios michoacanos, y suponemos que también a las autoridades responsables del aliento al desarrollo económico estatal. 

Por esta razón, también se entiende que sea moderada nuestra contribución al PIB nacional con apenas 2.4 por ciento, no obstante tener una gran vocación agropecuaria y forestal, y el principal puerto marítimo industrial de todo México, ubicado en Lázaro Cárdenas, que es la puerta de acceso a toda la amplia cuenca del Pacífico, donde convergen países altamente industrializados.

Una de las mayores debilidades de la economía michoacana es que 69.4 por ciento de su economía es sostenida por el sector terciario de empresas de comercio y servicios, en tanto que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, minería, y aprovechamiento forestal) solo contribuyen con 13.7 por ciento del PIB estatal; mientras que la industria, que corresponde al sector secundario, representaría 16.9 por ciento del producto interno bruto.

Una pregunta consistente que debemos hacernos es ¿cuáles son las razones por las que la economía estatal no trasciende? En un análisis simple, también con datos del Colegio de Economistas del Estado de Michoacán, hay que reconocer que existen factores relevantes –evidentes y ocultos-, que impiden que Michoacán sea una localidad atractiva para la inversión privada, a pesar de la importante inyección de recursos que significan las remeses de los migrantes michoacanos y que solo el año pasado ascendió a 4 mil 056 millones de dólares, según un reporte de Banco de México. 

El órgano colegiado estimó que la inversión extranjera directa en Michoacán reportó en 2019 una caída de 47.2 por ciento, con relación al nivel registrado en 2018, al pasar de 430.5 millones a 221 millones de dólares. Eso es grave. 

Y podría ser catastrófico, de no ser por el dinamismo, el amor al estado, la necedad incluso, y la amplia tolerancia a la frustración y los riesgos, con que la planta productiva formal de Michoacán trabaja aquí, para crear empleo y riqueza, esos elementos determinantes necesarios para mantener la estabilidad social interna. Como presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) en Michoacán reconozco y me constan los esfuerzos de miles de empresarios y empresarios comprometidos con sus empresas, con Michoacán, los trabajadores y la sociedad. No va por allí.

Entonces ¿qué pasa en Michoacán?

Continue Reading
Advertisement
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies